Es importante tratar y controlar el dolor agudo que produce la cirugía. Esto redunda en la disminución de la morbimortalidad y del tiempo de hospitalización posoperatoria.
La administración de fármacos analgésicos es fundamental para lograr tal objetivo: se puede usar una combinación de analgésicos como antiinflamatorios no esteroides (AINE) de acción inespecífica, paracetamol y opioides, mediante la selección de acuerdo al paciente y al tipo de cirugía.
En determinados casos, como en los reemplazos articulares, resulta de utilidad la aplicación de analgesia mediante anestesia local.